A la memoria
de los niños asesinados antes de nacer

Nos mataron
por que dijeron que estábamos demás,
tal como Herodes considero
que Jesús estaba de sobra,
nadie nos pudo defender,
todo fue en el silencio
del vientre de nuestras madres.

Nos despedazaron,
nos ahogaron,
nos envenenaron con la frialdad de un verdugo,
por nuestra muerte
se pago dinero,
precio de sangre
como el que recibió Judas.

Para que no quedaran rastros
de nuestro asesinato,
botaron a la basura
los pedazos de nuestros pequeños cuerpos
o los quemaron en un incinerador.

Ni siquiera tuvimos una sepultura
o una lapida.

No llegamos a tener nombre,
ni pudimos recibir el Bautismo,
solo somos parte de un numero macabro
de varias decenas de millones cada año.

Colaboraron en nuestra muerte poderosos,
algunos que habían jurado respetar la vida,
e incluso nuestros propios padres.

Que nuestros gritos salven a otros niños.

Pinche Aqui para ir a: Fundación San José

Aquí hay otra visión sobre el mismo tema: http://www.lacoctelera.com/magica-pasion/post/2008/04/02/conmovedora-historia-un-medico-abortista